"La globalización prácticamente ha muerto y el libre comercio también", dijo Morris Chang, fundador de TSMC, durante la ceremonia de inauguración de la nueva fábrica de la compañía en Arizona. En los dos últimos años, la intensificación de las tensiones geopolíticas, los problemas en las cadenas de suministro y el aumento de los salarios en China han impulsado a las multinacionales a acelerar la diversificación de sus cadenas de producción.
Estrategias como el "re-shoring", el "near-shoring" y el "friend-shoring" son indicativas de la nueva normalidad de la gestión de la cadena de suministro global. Aunque la globalización puede no estar muerta, ciertamente está adoptando una nueva forma, caracterizada por la diversificación, puesto que la rentabilidad ya no es la única consideración. Al igual que la deslocalización cambió el modelo económico mundial, su transformación también tendrá repercusiones significativas, apoyada por la innovación tecnológica y los cambios políticos.
LA GLOBALIZACIÓN SE HA ESTANCADO DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA
El offshoring fue el modelo de producción de éxito desde el inicio de la globalización en los años noventa. El comercio y la inversión internacional recibieron un nuevo impulso a principios de la década deL 2000 con la admisión de China en la OMC. Aunque la globalización siempre tuvo sus detractores, los grandes beneficios económicos derivados de una amplia integración los silenciaron en gran medida. Las mejoras de eficiencia contribuyeron no sólo a un crecimiento económico robusto, sino que también desempeñaron un papel en la tendencia global a la desinflación y sacaron a cientos de millones de personas de la pobreza.
Sin embargo, la globalización se ha estancado desde la crisis financiera mundial, cuando la proporción del comercio en el PIB mundial dejó de crecer. La guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018 supuso otro golpe, y la pandemia de la Covid-19, el conflicto entre Rusia y Ucrania y las actuales tensiones entre Estados Unidos y China, han tenido un impacto dramático en las cadenas de suministro mundiales. En respuesta, las multinacionales se están alejando de un modelo de cadena de suministro impulsado por la eficiencia hacia uno más diversificado, buscando resiliencia, seguridad y sostenibilidad.
CHINA SIGUE SIENDO EL MAYOR CENTRO DE PRODUCCIÓN DEL MUNDO
20 años después de su entrada en la OMC, China ha pasado de ser la sexta a la segunda economía mundial, con un PIB que se ha multiplicado por 14 hasta alcanzar casi 17 billones de dólares y representa casi un tercio del comercio mundial. Aunque cada vez más empresas están adoptando la estrategia "China+1", no lo están sustituyendo como principal centro de producción, sino que están creando nuevas capacidades y diversificándose hacia otras regiones. Así, China superó a EE.UU. como líder mundial en atracción de inversión extranjera directa en 2020.