El G7 estudia liberar reservas ante el shock del petróleo

El G7 debate liberar reservas estratégicas mientras el petróleo roza los 100 dólares y el mercado teme un nuevo shock energético global.
Emmanuel Macron, presidente de Francia Emmanuel Macron, presidente de Francia
Emmanuel Macron, presidente de Francia

El precio del petróleo ha vuelto a situarse en el centro de la economía global. El barril está cerca de los 100 dólares (85,87 euros) tras la escalada del conflicto en Oriente Medio y ha obligado al G7 a debatir medidas para estabilizar los mercados energéticos.

El movimiento del mercado ha sido abrupto. El West Texas Intermediate (WTI) subió un 35% en apenas siete días, el mayor incremento desde el lanzamiento de los contratos de futuros en 1983. El Brent, referencia europea, se ha acercado a los niveles registrados tras la invasión de Ucrania.

El temor a una interrupción prolongada del suministro ha provocado nerviosismo entre los inversores. Gerard Reid, cofundador de Alexa Capital, resumía así el ambiente en los mercados: «Los inversores entraron en modo pánico y empezaron a decirse que si la guerra se alarga el barril podría llegar a 250 dólares».

PUBLICIDAD

El G7 estudia usar reservas estratégicas

Ante este escenario, los ministros de Economía del G7 mantuvieron una reunión de urgencia para analizar posibles respuestas. Los países acordaron «tomar todas las medidas necesarias para estabilizar los mercados», aunque dejaron en suspenso el uso inmediato de las reservas estratégicas de petróleo.

«No estamos ahí todavía», explicó Roland Lescure, el ministro de Economía de Francia, tras la videoconferencia con Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Alemania e Italia.

La opción sigue sobre la mesa. Según estimaciones discutidas entre los miembros del grupo, la liberación de 300 a 400 millones de barriles podría aliviar temporalmente la presión en el mercado si la crisis energética se prolonga.

El estrecho de Ormuz tensiona el suministro

La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más críticas del mundo. Países como Arabia Saudí, Kuwait, Irak y Emiratos Árabes Unidos, responsables de cerca del 20% del petróleo global, han ralentizado exportaciones ante los riesgos para el transporte marítimo.

Estados Unidos ha anunciado medidas para garantizar la seguridad del tráfico. Chris Wright, el secretario de Energía estadounidense, confirmó la creación de un mecanismo de reaseguro de hasta 20.000 millones de dólares para cubrir los riesgos de navegación en la zona.

Mientras tanto, el presidente estadounidense ha minimizado el impacto económico. Donald Trump escribió en su red Truth Social que el aumento del petróleo es «un precio muy pequeño que hay que pagar por la paz y la seguridad».

Riesgos para inflación y crecimiento

El impacto económico podría extenderse más allá del mercado energético. Kristalina Georgieva, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió que un aumento del 10% en los precios de la energía durante un año podría elevar la inflación global en 40 puntos básicos.

En Europa, el efecto podría ser mayor si el conflicto se prolonga. Janek Steitz, el director del instituto alemán Dezernat Zukunft, calcula que la inflación de la eurozona podría aumentar hasta 3% adicional y tardar cerca de un año en volver a los niveles actuales.

Los economistas recuerdan que las subidas energéticas afectan de forma desigual a los hogares. Expertos señalan que el encarecimiento de la energía suele ser regresivo, ya que golpea con más fuerza a los hogares con menos ingresos.

El mercado teme un nuevo shock energético

Aun con la escalada reciente, el mercado todavía no ha alcanzado los picos históricos del pasado. Ajustado a dólares actuales, el petróleo llegó a equivaler a 150 dólares (128,86 Euros) en los años ochenta y superó los 200 dólares (171,82 Euros) durante la primavera árabe.

El escenario dependerá en gran medida de la duración del conflicto. Los mercados de predicción ya estiman un 50% de probabilidad de que la guerra se prolongue hasta mayo, lo que mantiene la presión sobre los precios energéticos.

Mientras tanto, los analistas advierten que la combinación de tensión geopolítica, interrupciones logísticas y alta dependencia del petróleo podría desencadenar un nuevo shock energético global si el suministro no se normaliza en las próximas semanas.

Add a Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICIDAD