La recién nombrada ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ha reunido este miércoles por primera vez con los denominados agentes sociales: la patronal y los sindicatos. Se trata de una primera toma de contacto para tantear la voluntad de ambas partes aunque la controversia que generaron algunas de las reformas que pretende realizar el ejecutivo ya han puesto a la CEOE sobre aviso.
Tras esta primera reunión queda patente la voluntad de la CEOE de no elevar el SMI por encima de lo razonable. No obstante, la primera reunión ha resultado productiva dado que las tres partes han acordado elevar el SMI hasta los 950 euros mensuales en este 2020, aunque queda lejos de los 1.000 que pretendía el Gobierno.
«El tema que a nosotros nos preocupa es ver este año qué es lo que tenemos que hacer, del año que viene ya hablaremos», afirma el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi en una entrevista con Efe. De este modo muestra las reticencias de las empresas ante las pretensiones del Gobierno, sobre todo en lo referente a marcar una subida progresiva del salario mínimo interprofesional (SMI) para los próximos cuatro años.
En su acuerdo de investidura, PSOE y Unidas Podemos pactaron subir el SMI hasta el 60% del salario medio en España, es decir, desde los 900 euros actuales hasta superar los 1.000 euros. No obstante, necesitan del visto bueno de las dos partes.
Desde la patronal, Garamendi no parece estar dispuesto. En 2019 ya se llevó a cabo una subida del 22% del SMI, lo que provocó que muchas empresas entraran en pérdidas, según explica el dirigente. Desde su punto de vista, la parte privada tiene «la obligación de incrementar los salarios, pero no pueden repercutirlo en el precio».