Después de la tormenta las cuentas comienzan a salir en General Motors. El fabricante norteamericano ha cerrado 2018 con un beneficio neto de 8.014 millones de dólares (alrededor de 7.000 millones de euros) y consigue así escapar del bache contabilizado el año anterior, cuando cerró con unas pérdidas de 3.864 millones de dólares (unos 3.394 millones de euros) a causa de las modificaciones fiscales en EE.UU. y los costes derivados de la venta de su filial europea, Opel.
En esta línea, las ganancias de General Motors han pisado el acelerador en el último trimestre, hasta los 2.044 millones de dólares (unos 1.795 millones de euros), frente a las pérdidas de 5.151 millones de dólares (unos 4.525 millones de euros).
«Continuaremos tomando decisiones audaces para liderar la transformación de esta industria e impulsando un valor significativo para los accionistas», ha aseverado la presidenta y CEO de la firma, Mary Barra, quien también subraya que el resultado se ha registrado un entorno altamente volátil.
Según ha informado el gigante automovilístico, estas cifras son fruto tanto de un control disciplinado de los costes, como del aumento de las ventas de todocaminos SUV o el lanzamiento de la camioneta de compañía, entre otros factores.
Aún así, los ingreso durante 2018 se han mantenido estables, contabilizando 147.000 millones de dólares (casi 130.000 millones de euros), un 1% más que a cierre de 2017.