"Unos tipos de interés que repuntan de manera generalizada en la mayoría de países desarrollados, renovadas expectativas de inflación de la mano del precio del crudo, las variaciones de las divisas o la inestabilidad en Europa generada por la situación griega" serían los principales factores que están llevado a los activos financieros a registrar importantes movimientos tanto en un sentido como en otro, en opinión de ambos expertos.
En el Viejo Continente, las Bolsas se están viendo especialmente afectadas por el comportamiento del euro y las incertidumbres en torno a las negociaciones de Atenas con sus acreedores, un acuerdo que no termina de llegar aunque al país se le acaba el tiempo y, especialmente, el dinero… Mientras tanto, la moneda única se revaloriza al calor de la debilidad mostrada por la economía estadounidense entre enero y marzo que, al mismo tiempo, podrían provocar que se retrase el primer incremento en el precio del dinero desde 2006.
"Al principio se hablaba del primer trimestre, luego se decía que al final del verano y ahora se piensa más en el final del año. Que la subida de tipos se posponga más de lo previsto puede ser perjudicial para la economía europea y las Bolsas, por el efecto en la divisa. Estamos viendo al euro en niveles de 1,13/1,14 dólares y por eso las empresas exportadoras, sobre todo las alemanas, están corrigiendo con bastante fuerza", explican.
Ahora bien, en el caso particular de abril (y a pesar del "susto" que han dado las ventas minoristas al salir peor de lo esperado), la mayor parte de los indicadores macroeconómicos que se han publicado al otro lado del Atlántico están siendo positivos. A esto, cabría añadirle el respaldo de una buena temporada de presentación de resultados empresariales: de media la sorpresa positiva entre las empresas del S&P 500 ha sido del 7%.
Se suma a Grecia ("a la que conviene vigilar de cerca) y al euro, una tercer cuestión: el rebalanceo de carteras. Reconocen desde Gesconsult que "se están recogiendo beneficios tanto en renta fija como en renta variable, sobre todo por parte de las grandes gestoras, y eso está teniendo también su efecto en la divisa europea. Un movimiento que tendría lógica tras las fuertes alzas vistas y la volatilidad y la aversión por el riesgo en el que parecen haber entrado los inversores".