Gestión del riesgo empresarial. Una asignatura pendiente de muchas empresas más preocupadas por reforzar sus ratios de solvencia para cumplir con los exigentes requisitos regulatorios derivados de la crisis. En este contexto, los expertos reunidos en la reciente Jornada Enterprise Risk Management celebrada por el IEB junto con Axesor y Ferrovial, explican el impacto de la nueva regulación en las compañías.
"La nueva regulación bancaria afectará a las empresas, que deberán controlar con quién realizar sus operaciones financieras y dar parte al regulador en un periodo máximo de 48 horas después de la contratación de un producto determinado", explican los expertos.
Desde el punto de vista de las entidades, la puesta en marcha de Basilea III es uno de los principales retos que deben afrontar, ya que asumirán un mayor coste de capital puesto que los préstamos computan como gastos, lo que les obliga a alcanzar una mayor rentabilidad por cada euro prestado.
Precisamente, las entidades han sufrido tres grandes impactos derivados de la nueva regulación para esquivar los riesgos: deben asignar más capital, reducir su apalancamiento y destinar un mayor porcentaje de recursos propios y liquidez en sus balances.
Las nuevas directivas EMIR, MIFIR y CRD IV provocan un impacto en el coste crediticio, que se puede duplicar o incluso triplicar, por lo que el número de entidades con los que se puede operar se ha acotado de forma sustancial.