Los datos revelan revela que no se trata solo de las pobres rentabilidades de los mercados el pasado año. Sino más bien de la salida de inversores de los fondos tradicionales que los expertos de Morningstar calificaban en un reciente informe como flowmageddon.
Entre los grandes del sector, los grandes perdedores de la industria en 2015 fueron Pimco, con la salida de 46.000 millones de dólares, y Franklin Templeton Investments, con la ‘fuga’ de 44.000 millones.
Buena parte de ese dinero ha ido a parar a otros gigantes de la industria, pero que se caracterizan por una firme apuesta por la gestión pasiva. Es el caso de Vanguard Group, que el año pasado vio incrementar sus activos un 7,2% gracias a una política de bajo coste tanto en sus fondos de inversión como en sus fondos cotizados (ETFs).
BlackRock también ha logrado ganar terreno en este sentido a través de su gama de ETFs agrupada en su negocio de iShares. Según datos de ICI, en los últimos 12 meses, los inversores retiraron 308.000 millones de dólares de fondos de gestión activa, invirtiendo 375.000 en productos pasivos y ETF.
Pero el trasvase de los productos activos a otros indexados no es el único reto al que se enfrenta la industria de gestión activos en un momento de parón frente al fuerte crecimiento de los últimos años en términos de patrimonio. Una situación que se repite en otros países como España, donde las previsiones apuntan a una notable disminución en el ritmo de suscripciones. Inverco estima que el volumen de activos se podría situar en 402.000 millones de euros, lo que supone crecer tan solo un 7,7%, prácticamente la mitad que el pasado año.