“Alguien no ha hecho su trabajo”. La frase se escucha desde hace días en los pasillos de Bruselas para referirse a la ausencia de la cuestión de Gibraltar en los textos finales de las negociaciones del Brexit. El tiempo apremia ante la Cumbre Extraordinaria de este domingo que debe validar el acuerdo de salida del Reino Unido.
España amenaza con bloquear ese texto pactado entre la Comisión y el gobierno británico porque no recoge la bilateralidad hispano-británica en la negociación sobre el Peñón. Ese trabajo mal hecho supone un reproche claro a los negociadores europeos liderados por el francés
El ministro de Exteriores, Josep Borrell, lanzó el órdago este pasado lunes, cuando llegó a Bruselas para escuchar y analizar junto a sus colegas europeos los términos de un acuerdo que la primera ministra británica, Theresa May, ya había paseado por su gobierno y era motivo de dimisiones en las islas.
Sin utilizar la palabra veto, nada más llegar Borrell disparó un “queremos que quede claro que las negociaciones entre el Reino Unido y la UE no se aplican a Gibraltar. Como la señora May ha dicho que no aprobará el acuerdo de retirada hasta que no tenga la declaración sobre la relación futura, pues nosotros lo mismo”.
