¿Qué le llevó en plena crisis, en 2011, a abandonar su “zona de confort” y fundar Gigas?
El proyecto Gigas es el resultado de la visión de los fundadores que identificamos una necesidad no cubierta para ofrecer servicios locales de cloud computing (alojamiento de servidores en la nube o IaaS) de calidad. Desde nuestros puestos de responsabilidad en distintas compañías vimos que como clientes teníamos el mismo problema: no encontrábamos en España proveedor de cloud computing que ofreciese un servicio realmente útil para las empresas. Teníamos que recurrir a los grandes proveedores americanos, un servicio impersonal y desprovisto de garantías que había que contratar por la web, sin asistencia telefónica y sin que nadie pudiese resolverte un problema, además de alojar tus datos fuera de España. La necesidad de encontrar una compañía española que ofreciese ese servicio se nos mostró tan evidente que decidimos darle forma a nuestra idea y lanzar la compañía.
¿Dónde cree que está la clave del éxito que están teniendo?
En nuestra diferenciación. Ofrecemos un servicio personalizado, adaptado al cliente, con un soporte técnico muy cualificado en español (formado por ingenieros y administradores de sistemas) y contamos con presencia local en los países en los que operamos, tanto con centros de datos como con personal comercial y de ingeniería de preventa. Esta atención personalizada, frente a los grandes proveedores que operan desde una web, sin centros de datos locales y con soportes en muchos casos por email y en inglés, es una ventaja sobre todo para alojar aplicaciones de misión crítica.
A día de hoy, Gigas es una de las compañías más líquidas y con mayor proyección del MAB, ¿la salida a bolsa ha marcado un antes y un después en la compañía?