El mercado cripto vuelve a tensarse. Bitcoin ha caído por debajo de los 70.000 dólares, un nivel psicológico clave, en un movimiento que ha intensificado la presión vendedora y ha reactivado la volatilidad en todo el sector.
La corrección no llega sola. Ethereum ha marcado mínimos de nueve meses, después de perder más de 100.000 millones de dólares de capitalización. El ajuste refleja un cambio claro de sentimiento entre los inversores.
Detrás del movimiento confluyen varios factores: toma de beneficios tras meses de subidas, menor apetito por el riesgo en los mercados globales y dudas sobre el ritmo de entrada de dinero institucional. El resultado es un mercado más frágil y sensible a cualquier noticia macro o regulatoria.
¿Tocando fondo?
Para empresas e inversores, el mensaje es directo. El ciclo cripto sigue vivo, pero no es lineal. Los movimientos bruscos recuerdan que la gestión del riesgo y el horizonte temporal siguen siendo claves en un activo que combina narrativa tecnológica con alta volatilidad financiera.
El foco vuelve ahora a los soportes técnicos y al comportamiento del dinero institucional. Si no hay catalizadores positivos a corto plazo, el mercado podría seguir buscando suelo antes de estabilizarse.
