Conseguir una buena imagen cuesta mucho tiempo y esfuerzo. En cambio, cualquier error puede borrar en un momento los progresos hechos durante años. Esto es lo que le ha pasado a la marca España durante las últimas semanas. Los múltiples casos de corrupción que salpican la actualidad día sí, día también, han hecho mucho daño a la imagen del país.
Pero no sólo la corrupción perjudica el nombre de España en el exterior. La mala gestión del ébola por parte del Gobierno y el fiasco de la salida a bolsa de Aena también han contribuido a que cuando se hable de España no sea para bien.
Corrupción, un gran lastre
Más de 1.600 casos de corrupción corroen España por atentar contra los bienes públicos. Durante los últimos días, además, hemos visto cómo esos macroprocesos incluían organizaciones criminales dirigidas por los propios políticos que regían el país. El daño económico estaba hecho. La reputación, tocada.
Pocas instituciones han quedado a salvo de esta lacra. Al igual, tampoco los partidos se han librado de esta "enfermedad" e, independientemente del color, hemos visto desfilar ante los juzgados figuras de primer nivel político como Ángel Acebes (ministro de Justicia con José María Aznar) o Rodrigo Rato (ministro de Economía, también en la era Aznar y ex director del Fondo Monetario Internacional).