Hace solo unos días, Google anunciaba el lanzamiento de su nueva calculadora hipotecaria gratuita. Para acceder a ella, el usuario solo ha de escribir "calculadora de hipotecas" en el motor de búsqueda e instantáneamente aparece un cuadro con varios espacios a rellenar con el plazo, el importe o el tipo de interés del préstamo, manualmente o a través de una orden de voz. Así, la herramienta, que aún tardará unos días en poder ser usada desde España, es capaz de calcular la cuota mensual y el coste total de un préstamo hipotecario.
Pero la noticia, más que en la creación de la herramienta (un servicio muy sencillo que solo permite cálculos genéricos y que es posible encontrar en otras páginas), está en que el gigante tecnológico haya vuelto a pisar territorio financiero. Cabe recordar que solo en los últimos años ha comprado el 7 % de la gran empresa de créditos P2P Lending Club, ha creado Google Wallet, ha empezado a conceder créditos a sus clientes de Inglaterra y Estados Unidos para que compraran su publicidad, e incluso empezó a permitir enviar dinero por correo electrónico a través de Gmail a los usuarios estadounidenses.
Mientras tanto, también otros gigantes como Amazon o Apple han dado pasos de gigante en cuanto a pagos online, y empresas como Paypal, Arboribus o Bitcoin han cubierto nichos de mercado lanzando servicios como pagos, créditos, o transferencias, tradicionalmente asignados a la banca.
BBVA, Santander y La Caixa saben que el futuro pasa por las tecnológicas
Las entidades bancarias son muy conscientes de que estas compañías les pisan los talones, que el modelo basado en oficinas ha muerto (los expertos coinciden en que aún quedan miles de cierres por ejecutar) y ven cada vez más claro que la rentabilidad del futuro llegará vía online.