Hasta hace poco, las IAs eran buenas en el qué: sabían dar respuestas, encontrar rutas o recomendar canciones. Pero DeepMind acaba de conquistar el cómo. En un estudio publicado en Nature, esta IA descubrió por sí misma principios matemáticos que los humanos tardamos décadas en formular. No optimizó, innovó.
La diferencia es sutil pero histórica: no es lo mismo saber que 2+2=4 que inventar el concepto de suma. DeepMind ha logrado lo segundo. Y lo ha hecho, literalmente, sin ayuda.
El redescubrimiento del siglo (y sin café de por medio)
Uno de los hallazgos más asombrosos fue que redescubrió desde cero el algoritmo de Karatsuba, una técnica creada en 1960 para multiplicar números grandes con mayor eficiencia. La IA no se limitó a copiar o mezclar código: inventó un método mejor, algo reservado hasta ahora a las mentes más brillantes.
Mientras los humanos debatimos si ChatGPT escribe poesía o plagia a Cortázar, DeepMind está reinventando los cimientos de la informática. Si los algoritmos fueran motores, esta IA acaba de aprender a rediseñar sus propios pistones en plena autopista.
La programación ya no será lo que era
¿Significa esto el fin de los programadores? No exactamente. Pero sí el fin de la programación tal y como la conocíamos. Los ingenieros de software dejarán de ser escritores de código para convertirse en directores de orquesta algorítmica: diseñarán los problemas y supervisarán a las máquinas que crean sus propias soluciones.
