Google no levanta cabeza. Si el jueves era Francia quien sancionaba a la tecnológica, hoy le ha tocado el turno a la Comisión Europea de multar a la compañía con 2.950 millones de euros por abuso de posición dominante en el mercado de la publicidad digital.
Bruselas considera que la tecnológica favoreció sus propios servicios en perjuicio de rivales y editores.
Se trata de la segunda mayor sanción impuesta por el Ejecutivo comunitario en casos de monopolio, solo por detrás de los más de 4.000 millones de euros reclamados también a Google por las prácticas de Android.
El anuncio se retrasó varios días, tras la intervención de Maros Sefcovic, comisario de Comercio, negociador europeo en la guerra arancelaria con Estados Unidos.
Finalmente, Bruselas acompañó la sanción con una exigencia: que Google ponga fin a su comportamiento y adopte medidas correctivas para eliminar sus conflictos de interés en la cadena de suministro de tecnología publicitaria.
