Los bancos se apresuran a ponerse la venda antes que la herida. CaixaBank no es una excepción, ya que en el conjunto del año ha provisionado 1.161 millones de euros para afrontar posibles riesgos que se darán durante el año que viene, cuando se espera que la morosidad pueda afectar al negocio.
Gonzalo Gortázar, el consejero delegado del banco, defiende que las entidades financieras están mejor que en la anterior crisis, pero eso no evita que tengan que ser prudentes. Se da la circunstancia de que en el tercer trimestre descendió levemente la morosidad, pero Gortázar lo considera «un espejismo con respecto a lo que viene por delante».
«Las provisiones no las necesitamos ahora, están hechas en 2020 porque pensamos que el escenario va a ser mucho peor en 2021», advierte el dirigente. Dicha preocupación entronca con las reiteradas advertencias del Banco de España y del Fondo Monetario Internacional, que avisan de que una crisis financiera sería la puntilla para la delicada situación de la economía.
En ese sentido, Gortázar ha mostrado que hay «mucha preocupación por la pandemia», así como por la escalada de la segunda ola. De ese modo, cree que el impacto económico puede ser destacado, toda vez que la economía ya está debilitada. Sin embargo, señala que se vive una situación más sana, sin burbujas como la inmobiliaria en 2008, y que además los hogares y las empresas están menos endeudados. En todo caso, cree que «hay muchos motivos para tener confianza pero también para ser prudentes y seguir gestionando con la mayor atención».
La presentación de resultados ha servido también para despejar dudas sobre otros temas. CaixaBank da por hecho que tendrá que hacer un ajuste de plantilla para «reducir solapes y duplicidades en el nuevo grupo» una vez que Bankia y CaixaBank sean uno, pero se niega que haya nada decidido al respecto: «Todavía nos quedan muchos meses para que la fusión se complete».