El culebrón griego ya cansa. La Unión Europea y Grecia parecen haber iniciado una nueva etapa en las negociaciones para el tan esperado tercer rescate.
Ciudadanos griegos, europeos, dirigentes empresariales, analistas de Bolsa y demás expertos… Todos tenemos ganas de que alguien ponga el punto final a la historia interminable griega. El primer ministro heleno, Alexis Tsipras, lleva meses jugando con la Unión Europea. Euclides Tsakalotos, el nuevo ministro de Finanzas de Grecia, parece ser más ‘moldeable‘ que su predecesor, Yanis Varoufakis.
Todas las soluciones parecen pasar por que Grecia se quede en el euro (excepto la incorruptible Alemania que no quiere que el caso griego dé vía libre a otros países con una alta crisis financiera para ‘saltarse a la torera’ las normas internacionales.
Europa no es la única preocupada por Grecia. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también metió baza e insistió a Tsipras y Merkel en la necesidad de llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes y, por supuesto, también para Estados Unidos. No olvidemos que Grecia es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Aunque Grecia ha recortado su presupuesto militar desde que empezó la crisis, desde el 2,7% del PIB en 2010 (el año que se firmó el primer rescate) al 2,2% en 2014 (unos 4.000 millones), el gasto del país heleno en Defensa es el tercero más alto de la OTAN en relación con el PIB tras los de Estados Unidos y Reino Unido.