Si nos montamos en la máquina del tiempo y viajamos al verano de 2012 se nos pondrá la piel de gallina, pues estaremos ante uno de los peores momentos de la crisis de deuda de la Eurozona. Tras las elecciones del domingo 17 de junio en Grecia, en las que ningún partido obtuvo la mayoría y que se saldaron (días después) con una coalición entre Nueva Democracia, el partido socialista (PASOK) e Izquierda democrática (DIMAR), las Bolsas europeas cerraron la jornada del lunes con comportamiento mixto.
Cabe destacar, no obstante, que el Ibex 35 perdió esa sesión casi un 3%, la rentabilidad del bono a diez años repuntó por encima del 7% y la prima de riesgo ascendió hasta los 590 puntos. Pero entonces las dudas planeaban sobre la solvencia de la banca española y el BCE seguía sin "mover ficha".
Entonces, como ahora, las encuestas daban la victoria electoral a la temida formación de izquierdas Syriza, pero finalmente el partido "empató" con los conservadores y esto se alzaron con el Ejecutivo. Sin embargo, como hemos dicho al principio, las semejanzas se acaban ahí.
Aunque la debilidad de la economía de la Eurozona es patente y hay muchos interrogantes en torno a la actividad de la región, estos comicios se producen justo después de que la autoridad monetaria de la Eurozona haya anunciado un programa de compras masivas de deuda, cuyo importe total superará el billón de euros hasta 2016. Por otra parte, Syriza ha rebajado mucho su discurso con respecto al de 2012, dejando claro que quiere mantener a Grecia en el euro.
Tal y como dicen los expertos de Link Securities, el plan del BCE actuará como una "importante ‘red de seguridad’ frente a las importantes incertidumbres de tipo económico y político que seguro seguirán afectado a los mercados en los próximos meses".