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Una inspección de trabajo suele generar nerviosismo, pero su funcionamiento es mucho menos abrupto de lo que imaginan muchas empresas. No es un mecanismo pensado para sorprender, sino para verificar que la organización cumple la normativa laboral y de prevención.
La diferencia entre una visita tranquila y un procedimiento complicado casi siempre depende del grado de preparación de la compañía.
En un entorno regulatorio cada vez más exigente —y con una digitalización obligatoria del registro horario que llegará en 2026— entender qué mira realmente la Inspección se ha convertido en una cuestión estratégica.
Alterar el ritmo interno
Una inspección no solo implica revisar documentos. También afecta al funcionamiento diario de una empresa.
«Una inspección de trabajo puede afectar al funcionamiento de una empresa de varias maneras. En primer lugar, suele generar una carga administrativa significativa», explica Tania Flores, responsable de RRHH en dPG Legal.



