La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió reducir la producción de 33,24 millones de barriles diarios a 32,5 millones y empezar a subir los precios del petróleo que conoce un mercado bajista desde mediados de 2014.
Esta es la primera reducción de la producción en ocho años, después de seis horas de negociaciones, "tardará en concretarse debido al actual desequilibrio entre la oferta y la demanda", interpretó Alain Corbani, responsable de operaciones de Finance SA.
El actual excedente, estimado entre 300.000 y 400.000 barriles diarios, podría agravarse con el flujo de "varios centenares de miles de barriles" de Irán, Nigeria y Libia, que fueron autorizados a producir sin limitaciones "en razón de sus situaciones especiales". A ese de producción se agregará, según los especialistas, el aumento de extracción de shale oil en Estados Unidos.
Pierre Terzian, director de la revista Petrostrategie, apoya esta perspectiva: "A partir del momento en que el barril pasó la barrera de los 40 dólares, se advirtió una clara reactivación de la actividad de perforación en el sector del petróleo de esquistos, lo que prefigura un aumento de la producción norteamericana. Si hay un nuevo aumento después del acuerdo de Argel, la reactivación de la producción en Estados Unidos será aún más robusta y hasta es posible que aumente a mediados de 2017".
Sobre el acuerdo, Christopher Dembik, analista de Saxo Bank, reconoce que existen "fuertes riesgos de que no sea respetado", como ocurrió con el acuerdo firmado entre Rusia y Arabia Saudita en el pasado mes de febrero.