Las últimas jornadas han dejado en evidencia las dudas de los inversores sobre la fortaleza del parqué, a la espera de la reunión del Banco Central Europeo (BCE), que podría marcar el punto y aparte en el fondo del mercado. A juicio de Daniel Pingarrón, analista de IG, las caídas de estos días han sido "algo extrañas", desafiando la poderosísima correlación existente entre las Bolsas y el petróleo.
"El cansancio tras las fuertes subidas de las últimas semanas, las resistencias técnicas y la cercanía de la reunión del BCE están contribuyendo a que veamos estas divergencias, temporales con elevada probabilidad", explica.
En el mismo sentido se manifiesta José Ramón Iturriaga, gestor de Abante, que en su última carta mensual indica que "no tiene mucho sentido que nuestro mercado esté prácticamente a los mismos niveles que en 2012, cuando España estaba a las puertas de un rescate y acumulaba portadas internacionales. O a los mismos niveles que en el año 2008, cuando lo que estaba en juego era el sistema financiero mundial".
Más allá de la comparecencia de Mario Draghi de mañana, el petróleo sigue siendo un factor clave para la evolución del mercado. El barril de Brent ha superado holgadamente los 40 dólares, y desde IG estiman que "esta circunstancia debería estar impulsando a los selectivos comunitarios varios centenares de puntos por encima de los niveles actuales, pero curiosamente, no está siendo así".
Recuerdan los expertos que esta divergencia es la segunda vez que se produce este año con tanta claridad. "Ya ocurrió algo parecido a comienzos de febrero, cuando las Bolsas europeas sobreponderaron la tensión que desprendía el sector bancario comunitario, y en especial, el Deutsche Bank. Sin embargo, en esta ocasión, no hay ningún otro catalizador visible que esté suministrando preocupaciones dramáticas a los inversores".