Lejos de apaciguarse, el nerviosismo pesa más cada día que pasa en el mercado. El pesimismo ha dominado toda la jornada en las Bolsas europeas, con caídas que han superado el 1,5% en las principales plazas financieras de la región. La de Atenas ha sido la más afectada, con caídas cercanas al 5% y el interés de su deuda a dos años rozando ya el 30%.
Con la nueva caída de hoy, el principal indicador de la Bolsa española reduce su ganancia anual a apenas un 5%. Hay que recordar que el selectivo despidió el primer trimestre con una espectacular revalorización del 12%.
Una cifra de escándalo que también ha contagiado a los mercados de deuda periféricos. La prima de riesgo española ha superado hoy los 150 puntos básicos, máximos en casi un año. La rentabilidad del bono a diez años roza ya el 2,4%, mientras los inversores huyen hacia activos más seguros con el interés del bund alemán en el 0,8%, después de haber superado la pasada semana el 1%.
La gran pregunta es, ¿cuál es el siguiente paso de la crisis griega? José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, explica que "todas las miradas se centran en la reunión del Eurogrupo del jueves. Aunque, la realidad, es que cualquier decisión política dejaría fuera al FMI. Y si no la hay, la que se quedaría fuera de la asistencia sería la propia Grecia".
Para Rodrigo García, analista de XTB, Grecia es ahora mismo "una cuestión de confianza, no de plazos". El experto critica que, tal y como se está viendo, si vence un plazo, se pondrá otro, "y no pasará absolutamente nada". Pero a su juicio, el problema es la tensión y los nervios que esto trae a los inversores, ya que invitan a la prudencia y a frenar el importante ciclo alcista que se llevaba en los últimos meses.