Producir más, mejor y de manera sostenible … este es el mayor desafío al que se enfrenta nuestro planeta: alimentar a una población en crecimiento mientras se mitiga el impacto medioambiental del consumo y la producción de alimentos.
Algunas cifras hablan por sí solas e ilustran a la perfección la presión que ejerce la cadena de valor alimentaria sobre nuestro planeta. De hecho, el sistema agroalimentario es responsable de entre el 20% y el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero; la agricultura por sí sola representa el 70% de todas las extracciones de agua dulce a nivel mundial; y el 91% de los envases de plástico no se recicla. A esto hay que unir que la demanda de alimentos es cada vez mayor, impulsada principalmente por el aumento de la población. En 2050, será necesario alimentar a más de 9.700 millones de personas frente a los 6.100 millones de 2000. Si estas tendencias persisten, se calcula que ya para 2030, más de 840 millones de personas pasarán hambre.
Teniendo en cuenta todos estos desafíos y con el objetivo de contribuir a las fuertes inversiones necesarias para la transición hacia un modelo agroalimentario más sostenible, CPR AM, el centro de inversión temática de Amundi, lanzó el fondo Food For Generations en septiembre de 2017. La filosofía de impacto está incorporada en las diferentes etapas que componen el proceso de inversión del fondo, desde la definición del universo inicial hasta la implementación de los objetivos de impacto en la gestión de la cartera.
Para afrontar los desafíos y maximizar el impacto de las inversiones, el universo del fondo es global, incluidos los países emergentes, y está compuesto por compañías que operan en la cadena de valor de la industria alimentaria, desde las granjas hasta las mesas. Hemos agrupado estas compañías en tres pilares principales: producción, transformación y distribución.
Una de las tendencias que pretende capturar el fondo son las muchas soluciones innovadoras que se están implementando a lo largo de la cadena de valor alimentaria para hacer frente a los desafíos de una producción alimentaria creciente, a través de una transición hacia un modelo de economía circular diseñado para promover patrones de producción y consumo más sostenibles. Algunas de estas innovaciones incluyen la agricultura de precisión, la digitalización de la cadena de valor, tecnologías de optimización de agua y reciclaje o los envases sostenibles.