Argentina ha firmado un turbulento mes de agosto después de las elecciones presidenciales primarias, conocidas como paso. Nadie podía esperar una victoria tan clara de Alberto Fernández, el candidato peronista al que acompaña la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. A esto se le suma el rescate del FMI del año pasado y el riesgo de impago que está sufriendo el país.
Sin embargo, “después de la primera crisis de confianza, la devaluación y el rescate del FMI el año pasado, los activos argentinos ya habían sido descontados sustancialmente y presentaban valoraciones atractivas en el contexto de una cierta continuidad de las políticas y de un mayor apoyo del FMI. El único impedimento para tener una mayor exposición fue el hecho de que, a pesar de esta corrección, Argentina seguía siendo una de las mayores posiciones en la mayoría de los fondos de deuda emergente.”, asegura Jean Jaques Durand, Gestor del Fondo de Deuda Emergente.
Por otro lado, la posible victoria de Alberto Fernández en las presidenciales preocupa al mercado. Aunque “seguimos pensando que la presidencia de Alberto no tendrá nada que ver con la de Cristina”, comenta Durand. “Una de las razones por las que tuvo que dejar su puesto de jefe de gabinete durante la primera administración de Kirchner después de que las políticas económicas comenzaron a radicalizarse.”, añade el gestor.
Por todo ello, el experto de Edmond de Rothschild cree que el país latino conseguirá mantener los objetivos pactados con el FMI. “El FMI, por su parte, tiene todos los incentivos para hacer que esto funcione, ya que es su mayor programa pendiente y han invertido demasiados esfuerzos políticos como para dejarlo fracasar.”, matiza.
Gran riesgo