La Responsabilidad Social Corporativa ha ido ganando en importancia en los últimos tiempos dentro de la comunicación corporativa pero, ¿hasta qué punto se están consiguiendo progresos en la materia? ¿Cuáles son las áreas en las que se ha avanzado más y en qué otras es necesario mejorar? Orencio Vázquez, coordinador del Observatorio de RSC nos ayuda a entender mejor este fenómeno.
¿Cuándo comienza el desarrollo de la RSC en nuestro país?
Es complicado acertar en fijar el inicio de la implantación de la RSC en España. El debate con aval institucional de la responsabilidad social comienza a finales de los años noventa, principalmente provocado por dos factores: la constitución de una mesa de trabajo dentro de Aenor para elaborar una certificación en el mercado que permitiera discriminar a las empresas que tuvieran una mayor responsabilidad en la gestión de impactos de aquellas que no gestionasen esas externalidades, lo que supuso varios años de trabajo que posteriormente desembocaron en el proceso de elaboración de la norma ISO 26.000. Paralelamente, se constituyó la mesa cuadrada de Global Compact, que es diferente a la asociación del Pacto Mundial. No tenía personalidad jurídica y se desarrollaba a través de una sería de debates que tenían como eje central la gestión empresarial y en los que participaban diferentes actores que normalmente no se reunían para hablar de estos temas, como era la administración pública, la empresa, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales. Ése fue el origen del marco institucional, más tarde por parte del gobierno en la anterior legislatura del Partido Popular se creó un comité de expertos, y cuando llegó el PSOE se creó un foro de expertos que derivó en lo que hoy es el Consejo Estatal.
¿Cuál es el nivel actual de cumplimiento de los compromisos de RSC en las empresas españolas? ¿En qué aspectos sobresalen y en cuáles deberían mejorar?
Es variable, nosotros huimos de hacer valoraciones genéricas en estos temas ya que depende del tipo de empresa. El avance en los últimos años se puede establecer dos dimensiones diferentes; una, a nivel de compromisos, donde podríamos decir que el avance es interesante, también desde el punto de vista del conocimiento técnico de las personas que tratan estos temas dentro de las empresas es muy diferente del perfil de los responsables de RSC que había en las empresas a finales de los noventa, que era gente muy vinculada a la comunicación y con pocos conocimientos técnicos. Quizás quién ha metido más presión son las agencias de calificación, que son las que facilitan información a inversores, índices de sostenibilidad, entre otros. Han requerido mayor perfil técnico dentro de la empresa lo que ha ahondado en que haya por lo menos una capacidad de diálogo más rica. En cuanto al compromiso real, creo que todavía los factores determinantes del comportamiento de la empresa no los guía la responsabilidad social. Sí es cierto que si consultamos cualquier web de cualquier empresa cotizada hoy en día, el tema de la RSC está en un apartado que tiene importancia y visibilidad, pero la realidad es que, a la hora de tomar decisiones, los mercados lamentablemente en muchas ocasiones no tienen en cuenta los factores sociales, medioambientales o que tienen que ver con el impacto en las comunidades a nivel económico. Hay cuestiones sustanciales de la RSC que normalmente se dejan de lado, como la fiscalidad responsable, la corrupción, la ges tión de canales de suministro, etc. En temas medioambientales, por ejemplo, los avances están motivados por presiones de ámbito regulatorio. Los últimos 15-20 años ha habido diferentes incentivos y marcos regulatorios en esta materia que han condicionado que las empresas aborden los aspectos medioambientales desde una perspectiva más técnica y de gestión real de procedimiento y quizás es en el ámbito es donde más se haya avanzado dentro de las diferentes dimensiones de la responsabilidad social.