Una combinación de tensiones geopolíticas, amenazas de guerras comerciales y sucesos recientes en Turquía, Argentina e Indonesia han llevado a los inversores a preguntarse si se avecina otro hundimiento de los mercados emergentes. Creemos que los últimos acontecimientos son importantes pero seguirán siendo un tanto aislados, aunque estaremos muy atentos a lo que suceda en China, que ahora tiene la llave de la evolución de los mercados emergentes, como el dólar en periodos anteriores de tensiones.
Turquía finalmente sube tipos
Aunque la subida de 300 pb decretada por el banco central turco el 23 de mayo fue superior a lo que esperaba el mercado, podría no ser suficiente para estabilizar la lira, sobre todo si el dólar se revaloriza a partir de ahora. Pero no es solo la fortaleza del dólar lo que está tirando a la baja de la lira. La economía turca está recalentándose y lucha contra una inflación de dos dígitos. El sector empresarial presenta una importante posición corta en el dólar mediante el uso de deuda barata denominada en dólares para financiar activos en moneda nacional, la mayoría de los cuales no está cubierto. Además, Turquía presenta un déficit doble, presupuestario y por cuenta corriente, y es un importador neto de crudo. Eso provoca que el país sea propenso a sufrir picos de inflación cuando el precio del petróleo sube, lo que trae consigo fuertes descensos de la lira y la necesidad de subir los tipos de interés.
¿Poco y tarde?
Sin embargo, con un presidente populista, un banco central que parece haber perdido la independencia y unas elecciones a la vuelta de la esquina, el gobierno parece reacio a subir los tipos y dañar el mercado laboral. Esta vacilación ha puesto más presión sobre la lira, lo que ha agravado los desajustes cambiarios en los balances empresariales y, a su vez, ha debilitado aún más la moneda. La decisión tardía del banco central de subir los tipos de interés con fuerza para defender su moneda probablemente obligue a la economía a realizar un doloroso ajuste. Estamos antes una clásica crisis cambiaria en una economía emergente, una situación que se ha visto muchas veces en el pasado y que el puño de hierro del presidente Erdogan está agravando. Turquía experimentó un episodio similar hace apenas unos años, en 2014. Entonces, el banco central subió los tipos 400 pb para defender la lira, que había perdido un 16,5% en términos nominales. En el momento actual, la lira ha caído un 25% desde enero, la inflación es mucho más alta que en 2014, la deuda del sector empresarial ha pasado del 50% al 70% del PIB y el déficit presupuestario expresado como porcentaje del PIB es un punto porcentual más alto que en 2014, pero el banco central ha subido menos los tipos.