A juicio de Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión, el mercado ha sobrerreaccionado en las últimas semanas, insistiendo en que ni la desaceleración del ritmo de crecimiento en China ni la caída de los precios del petróleo desembocarán en una nueva recesión global, como así anticipan los analistas más agoreros.
Respecto a China, el experto considera que "el cambio de modelo económico en el país es manejable y deseable", aunque reconoce que a corto plazo seguirá causando volatilidad. E insiste. "Europa no ha sido financiador de China, ni tampoco los bancos, con lo que la posibilidad de un contagio global es menor de lo que el mercado ha puesto en precio".
A juicio de Casasús, el catalizador del pánico que se ha adueñado de los inversores en estos meses está en el tipo de cambio. O más bien la falta de trasparencia sobre su la caída del yuan se refiere a un ajuste puntual o al inicio de una devaluación muy fuerte. "Hay que acostumbrarse a que la moneda china vaya liberalizándose, pero no preveo una devaluación brusca, que China tampoco necesita porque sus exportaciones siguen funcionando bien", explican desde la entidad.
Respecto al otro factor desestabilizador del mercado, el petróleo, Casasús indica que "a largo plazo el efecto de la caída del precio del petróleo es bueno. Pero una caída excesiva es maña para el consumidor, porque desincentiva tanto la nueva inversión que corremos el peligro de volver al ciclo anterior, cuando nadie invertía y, en el momento en el que subió la demanda, no había suficiente para hacerle frente".
A pesar del complejo escenario, en el que los bancos centrales siguen jugando un papel protagonista, Santiago Satrústegui considera que las recientes caídas del mercado brindan también buenas oportunidades. "Es momento para que los buenos gestores se fabriquen la rentabilidad de los próximos meses", insiste Casasús, explicando que los clientes deben "dar tiempo para construir las carteras, olvidándose de la volatilidad a corto plazo".