Los expertos coinciden en que las correcciones son lógicas tras los máximos alcanzados recientemente. Especialmente ante un escenario en el que se avecinan la presentación de previsiones de las compañías. "Muchos inversores esperan que los resultados del primer trimestre sean pobres", explicaba a Marketwatch un analista de Wells Fargo. Algo que, a su juicio, siempre se lleva por delante a las empresas relacionadas con este sector. También las biotecnológicas.
No obstante, no hay que olvidar que pese a los recientes descensos, el Nasdaq aún acumula una rentabilidad positiva en el año del 3%, cifra que se amplía al 18% en los últimos 12 meses. Para Lukas Daalder, director de Inversión de Robeco Investment Solutions, "el hecho de que el Nasdaq vuelva a subir a 5.000 puntos no supone que vayamos a revivir la situación del año 2000, cuando los valores se desplomaron poco después". Y tanto. Hace 15 años, y tras rebasar los 5.000 puntos, el selectivo se desplomó un 80% en apenas 30 meses.
Sin embargo, la situación macroeconómica y empresarial difiere mucho ahora de la de entonces. "En esta ocasión no hay ninguna burbuja, los beneficios de las empresas subyacentes son sólidos, sus valoraciones son realistas y el Nasdaq ahora no se compone sobre todo de entidades de nueva creación, sino de otras más estables", explican desde Robeco, donde recuerdan que en el año 2000, el salto de los 3.000 a los 5.000 puntos se produjo en cuatro meses, mientras que esta vez ha llevado 10 veces más tiempo.
Para el experto, los múltiplos también son ahora distintos. "En aquel pico, el Nasdaq se situaba en 120 veces la previsión de beneficios a 10 años vista, casi el triple que el S&P500 por aquel entonces", recuerda Daalder. "Actualmente se negocia a 36 veces la previsión de beneficios, en un contexto de expansión económica y de aumento del beneficio por acción, y ninguna de las 10 mayores empresas del índice presenta una valoración precio/beneficio superior a 20 veces, cuando en 2000, ninguna de las 10 principales se situaba por debajo de esta cota. Así pues, no resulta especialmente caro".
A su juicio, los inversores también deben tener en cuenta que la composición del Nasdaq ha cambiado. "La proporción de valores tecnológicos en el índice ha pasado de casi el 60% en 2000 a poco más del 40% hoy en día, y la duración media de las empresas ha pasado de 15 años a 25". El experto refleja así la euforia que se vivió hace 15 años cuando el indicador era "un exorbitado patio de recreo para empresas de nueva creación", defendiendo la mayor estabilidad del índice en el periodo actual.