Una de las consecuencias de esta prolongada recesión económica está siendo el traslado del consumo de cerveza de los bares a los hogares, incluso a la hora de ver los partidos de fútbol con los cada vez más extendidos servicios de tv de pago (o su antagonista de las emisiones piratas de las "tarjetas rojas"). Los fabricantes lo saben, y sin dejar de mimar a los primeros con promociones y reactualizaciones en la decoración de sus locales, también es cierto que están redefiniendo la oferta en el lineal con una mayor oferta en estilos y formatos. Pero como novedad, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo canal que no para de crecer, y es la venta on-line desde sus propias páginas web.
Para este canal digital, se están reservando las más innovadoras promociones (desde cupones de descuento descargables a ventas cruzadas con el canal tradicional), pero a este respecto traemos aquí el último e ingenioso invento de Heineken, The Sub, un gadget para tirar cañas de verdad en casa como si tuvieras todo un sistema de serpentín y bomba de anhídrido carbónico como las fuentes de los bares: temperatura de servicio a 2 grados, presión adecuada, espuma consistente de calidad… la verdad es que no se nota la diferencia. O sí, si lo comparas con el anterior sistema de BeerTender, que a este respecto dejaba algo que desear.
Pero The Sub va un paso más allá del mero electrodoméstico funcional, es un nuevo concepto transversal de calidad de producto, de hábito de consumo, de estilo de vida, de la obsesión de las marcas por situarse en esa zona difusa del cerebro que proporcionan las endorfinas. Heineken, que tiene una presencia global con fábricas en más de 70 países y una cultura empresarial que se remonta 140 años atrás, vigila al detalle todo lo que tiene que ver con el negocio cervecero, en especial con su marca bandera. Es cierto que tiene un amplísimo portfolio de marcas que cubren todos los tramos en que se pueda dividir cualquier mercado local (y en España va desde la socorrida Cruzcampo para todo hasta la gustosa Legado de Yuste para los más sibaritas, pasando por Cruz del Sur al borde de las marcas blancas, por mencionar solo tres de sus muchas referencias). Pero cuando se trata de Heineken, hay que situarse en el consumo Premium, y como su niña mimada, otorgarle todo lo mejor.
Así que el mejor equipo fue reunido para darle una vuelta de tuerca al por otro lado exitoso BeerTender y sus barriles de 5 litros, para lo que se contó con el prestigioso diseñador australiano Marc Newson, conocido por sus líneas orgánicas y materiales biomórficos aplicados desde sillas hasta aviones. Y de su cabeza salió el concepto de submarino armado de torpedos, creando un objeto que podría ser hasta de decoración, pero que dentro encierra una máquina de precisión. En esta parte, interviene el fabricante Krups, que monta la imprescindible cámara de refrigeración y el sistema de presurización que permite que la cerveza salga fría y viva.
Y es que aquí es donde el I+D se manifiesta en toda su expresión, al innovar en un nuevo tipo de envase, The Torp, que nada tiene que ver con todo lo anterior visto, que otorga una mayor funcionalidad y más comodidad en cualquiera de los aspectos que se quiera analizar. Se trata de bombonas ("minikegs") de 2 litros de capacidad realizados en material PET, que resultan más ligeros y manejables, y caben más fácilmente en la nevera para acelerar su refrigeración antes del consumo. En su propia "camisa" llevan un código impreso que al tornarse azul muestra que se ha alcanzado su temperatura óptima de consumo. Y a diferencia de los anteriores barriles metálicos, que se colocaban verticalmente y tenían en su interior una bola que liberaba el gas para darle fuerza, éstos se colocan horizontalmente y la presión se obtiene directamente de la palanca del grifo, al aplastar la botella de plástico (sistema Flair patentado por Afa de "bolsa-en-la-botella"), resultando una cerveza más natural hasta el final.