Carlos Román es director de Operaciones de Hispanoteca.
Al contratar cualquier producto o servicio y, en especial, cuando se contrata uno que tiene la potencialidad de acompañarte por 30 años, es vital estudiar cuidadosamente el mercado y tener en cuenta todas las variables que entran en juego. El mercado de los préstamos hipotecarios es complejo y esto es así ya no solo porque hay múltiples actores y cada uno de ellos comercializa muchos productos diferenciados, sino porque cada uno de esos productos tiene asociados una serie de subproductos que hace la comparación complicada per se.
Dentro de las variables a tener en cuenta encontramos: tipo de interés, plazo, modalidad del tipo de interés, comisiones de apertura, comisiones por cancelación anticipada o cobertura de financiación, seguros, entre otros.
Como consumidor, saber si una oferta es buena o mala a priori es muy complicado debido a que no se dispone de información perfecta y, en la mayoría de los casos, no se conocen ni se tienen en cuenta todas o parte de las variables.
Esto se suma al hecho de que es un producto que, por lo general, se contrata una vez en la vida y en un momento que se podría considerar como “vulnerable”. En gran parte de los casos lo que la gente quiere es poder comprar y, tristemente, en ocasiones, no se toman el tiempo para saber cuál es el préstamo que mejor se hubiera adaptado a su perfil concreto. Es por ello que no hay que apresurarse ni tomar decisiones basándose únicamente en lo que ofrecen las entidades que ya conoce el cliente o aquellas que más se publicitan.
