En 2025, el primer contacto con una empresa ya no es humano. La mayoría de las grandes compañías, y cada vez más pymes, usan sistemas automáticos que escanean currículums, analizan perfiles y deciden quién sigue adelante.
Se llaman ATS —Applicant Tracking Systems— y funcionan como un radar que detecta palabras clave, estructura la información y clasifica a los candidatos en segundos. Si tu CV no habla «el idioma del algoritmo», simplemente quedas fuera antes de que alguien lo lea.
Lo que empezó como una solución para manejar cientos de solicitudes se ha convertido en la puerta de entrada a muchos empleos. De hecho, según datos recientes de Randstad Research, en España el uso de IA en procesos de selección ha crecido del 5% al 15% en apenas un año, impulsado por la búsqueda de eficiencia y la presión por contratar más rápido.
Para las empresas, el ahorro es claro: menos tiempo cribando currículums, menos entrevistas iniciales y más automatización. Para los candidatos, en cambio, la experiencia es más fría y, a veces, frustrante.

Un ejemplo claro son los chatbots como los que implementa la startup española Mainder, fundada en 2023. Su IA actúa como intermediaria: responde dudas, recopila datos y organiza entrevistas, pero también elimina las candidaturas que no cumplen ciertos requisitos.



