Ibercaja califica la coyuntura de la economía española como moderadamente positiva, si bien, en los próximos meses estará condicionada por la evolución de la productividad, hasta ahora decepcionante, las nuevas tendencias del sector inmobiliario y las dinámicas demográficas y salariales del mercado de trabajo, sin perder de vista las tensiones comerciales en un contexto de turbulencias geopolíticas.
Enrique Barbero, director de Comunicación, Marca y Relaciones Institucionales de Ibercaja, y Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero del Banco, han trasladado su valoración de la coyuntura actual, así como del comportamiento que esperan de la economía española para los próximos meses durante la presentación a los medios de comunicación del último número de la Revista Economía Aragonesa que edita la Entidad.
En el contexto nacional, la publicación de Ibercaja destaca algunos indicadores que revelan que se ha superado la etapa más aguda de inflación, aunque el IPC muestra fluctuaciones debido a la volatilidad de los precios energéticos y alimentarios. Los expertos matizan que la tasa subyacente se dirige hacia la normalización, aunque aún no alcanza el objetivo del 2% y que los precios en la restauración y los alimentos siguen siendo los principales focos de inflación.
En este sentido, pronostican que cabe esperar una desaceleración de los precios en julio y algo menor en agosto, aunque en el último trimestre del año, el efecto base pasará a ser alcista de forma que será necesario que se sigan moderando las tensiones inflacionistas para que no se acelere de nuevo el IPC.
“La volatilidad de los precios de la energía y los alimentos (sujetos a shocks de oferta por la situación geopolítica o incluso meteorológica) y las decisiones sobre el IVA pueden seguir introduciendo distorsiones”, apunta Santiago Martínez. La publicación también destaca el dinamismo del mercado laboral español en lo que va de año con incrementos en la ocupación y en las afiliaciones a la Seguridad Social.
Además, desde Ibercaja subrayan los signos de recuperación en el ciclo de ventas de viviendas, impulsadas por una oferta limitada que contribuye al aumento de los precios, superando ya los máximos de la burbuja inmobiliaria.