Iberdrola ha oficializado este jueves la venta de su cartera de activos de gas para el tratamiento de purines en España. El comprador es Edison Next, que asume la gestión de una infraestructura clave para la economía circular. La transacción incluye cinco plantas operativas con una potencia de 52 megavatios (MW).
Estas instalaciones, con más de 20 años de actividad, resultan fundamentales para la gestión de residuos y la generación de energía. El acuerdo contempla además cuatro proyectos de biometano con una capacidad de 340 gigavatios-hora (GWh). La operación refuerza la apuesta de la firma por los gases renovables.
Esta desinversión se integra en el plan de rotación de activos de la eléctrica presidida por Ignacio Galán para liberar capital. El objetivo es reinvertir los fondos obtenidos en negocios con mayores oportunidades de crecimiento y márgenes estables. Iberdrola busca optimizar su balance para los retos del mercado.
Estrategia centrada en redes renovables
La compañía ha definido que su prioridad estratégica actual son las redes eléctricas y la generación renovable pura. Busca con este movimiento simplificar su estructura operativa y maximizar el valor para sus accionistas. La venta responde a la transformación hacia la electrificación total.
La operación con Edison Next se suma a otras desinversiones recientes de calado en mercados como México, Hungría y Francia. La eléctrica continúa ejecutando su hoja de ruta de alianzas estratégicas tras el acuerdo con Masdar. La empresa mantiene el foco en activos de soberanía energética.
