Renovado por completo hace poco más de año y medio, el nuevo X-Trail muestra un aspecto robusto y atractivo por fuera, que encaja bien con las tendencias estilísticas del mercado. Su apariencia es la de un auténtico todoterreno, sin embargo, no son esas sus pretensiones, pues para ello en la gama Nissan ya cuentan con el Pathfinder. Bajo esa imagen poderosa encontramos un vehículo polivalente, que cumple bien su cometido familiar y, en todo caso, permite excursiones fuera de carretera siempre que no sea por rutas extremas, ya que aunque la altura libre al suelo y otro tipo de cotas le faciliten sortear determinados obstáculos, en esta versión ni siquiera se ofrece la tracción a las cuatro ruedas.
En la gama X-Trail se puede elegir entre un motor diésel de 130 caballos de potencia y este de gasolina que probamos, con 163 caballos. La variante 4×4 sólo está disponible con el motor de gasoil, lo mismo que la caja de cambios automática de variador continuo (similar a la de los ciclomotores). Con el propulsor de gasolina las únicas elecciones posibles son el tipo de acabado y la configuración para cinco o siete plazas. Nosotros hemos elegido ésta última, junto con el equipamiento más completo, el Tekna, que entre otras cosas incluye la tapicería de cuero, los asientos calefactados regulables eléctricamente, la ayuda al aparcamiento mediante una cámara de 360 grados y sensores delante y detrás, los faros de LED, el climatizador dual, un navegador 3D con pantalla táctil de 7 pulgadas, conexión Bluetooth para móvil o las llantas de 19 pulgadas, que contribuyen a esa presencia elegante y musculosa.
Con todos estos elementos, el habitáculo transmite una sensación de lujo discreto, al que contribuye la utilización de materiales de una calidad bastante correcta en las zonas más visibles, una impresión que no se ve confirmada si profundizamos en la parte inferior, donde se utilizan en exceso los plásticos duros de tacto poco refinado.
Amplitud interior
Otro punto favorable es el espacio, generoso en las plazas delanteras y en la segunda fila de asientos que, además, se pueden desplazar longitudinalmente de forma individual hasta 26 centímetros. Con ello conseguimos adaptar la configuración a las necesidades de cada momento, bien dejando un hueco enorme para las piernas o limitándolo para ganar capacidad de carga en el maletero o moviendo lo necesario cada butaca para permitir el uso de las dos plazas adicionales de la tercera fila.