Wall Street, lejos de caerse de las nubes, sigue dando continuidad a su tendencia alcista. La madurez del ciclo es bastante clara y en Europa la incertidumbre ha avanzado durante los últimos meses dificultando las decisiones sobre la exposición que deben tener las carteras.
Mihir P. Worah, director de inversiones de asignación de activos y rentabilidad real de PIMCO, explica a este respecto que dado que la dinámica del mercado está alterándose, y dada la posibilidad de que se produzcan más cambios en el futuro, «a los inversores les podría resultar difícil determinar el posicionamiento óptimo de sus carteras». Por eso, analiza cinco oportunidades de inversión que observa en los mercados.
Bonos con vencimientos más cortos. El experto expone que tienen predilección los bonos corporativos estadounidenses a corto plazo, que ofrecen actualmente unos «rendimientos más atractivos (en comparación con años anteriores)», gracias a «las subidas de tipos de la Fed, acompañadas por unos diferenciales del Libor y de crédito más amplios». Debido a su vencimiento más corto, estos bonos no solo son menos sensibles al aumento de los tipos de interés, sino que además «podrían exhibir un carácter más defensivo en caso de que se produzca una desaceleración o una recesión».
Cesta de divisas de los mercados emergentes. Worah considera que los activos de los mercados emergentes (ME) han afrontando un «tortuoso camino en 2018», pero piensa que el rezago «es desproporcionado» dados los riesgos actuales. Por eso, identifica «una prima de riesgo inexplicable asociada a las divisas de los ME, lo que nos induce a concluir que una inversión diversifcada y con un tamaño apropiado debería formar parte de cualquier asignación de activos a largo plazo».
Oro. El metal dorado ha mostrado una rentabilidad inferior con respecto a su media histórica probablemente porque, a corto plazo, las propiedades del oro como metal y como moneda están provocando su caída ante las tensiones comerciales y el fortalecimiento del dólar estadounidense, al imponerse sobre sus propiedades como reserva de valor a largo plazo. En opinión de Worah, esto genera, «una oportunidad para incorporar en la cartera una cobertura frente a los episodios de aversión al riesgo a una valoración atractiva».