D.- ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas en el desarrollo del liderazgo en los diferentes roles y niveles jerárquicos de la organización?
AR.- Desde una perspectiva general, el mayor desafío que afrontan las empresas en el desarrollo del liderazgo es preparar a los líderes para que sean capaces de gestionar en entornos marcados por una alta incertidumbre. Además, deben trabajar por conseguir cambios reales de comportamiento en los equipos, que estén alineados con las necesidades corporativas y que, a su vez, puedan mantenerse en el tiempo.
Si atendemos a los niveles más altos, los de la dirección, destaca el desafío de conseguir romper con las formas de liderazgo más tradicionales y jerárquicas, y conseguir una evolución hacia un liderazgo de carácter más humanista, que logre ser inclusivo, empoderador y también ágil.
Por otro lado, en los niveles intermedios (mandos y supervisores) es especialmente relevante tener en cuenta la velocidad de los cambios que se están produciendo y el acelerado cambio que está teniendo lugar en las formas de trabajar y que están obligando a muchos roles a reinventarse. Algo que, además, se espera que siga produciéndose en los próximos años.
D.- ¿Qué criterios deben utilizar las empresas para identificar a los futuros líderes dentro de la organización?
AR.- Sin duda, contar con la capacidad para identificar a los futuros líderes es una cuestión clave para cualquier tipo de organización. En el ámbito empresarial, para llevar a cabo este proceso con éxito es necesario evaluar el potencial de los candidatos midiendo diferentes cuestiones. Una de ellas es la capacidad para cumplir con las expectativas de negocio y otra, la capacidad para gestionar e impulsar a las personas que forman los equipos, sobre todo en posiciones de mayor complejidad o exigencia.
