“La economía mantiene un tono fuerte”, afirma el FMI en referencia a España. No supone un impedimento para que el organismo que preside Christine Lagarde realice numerosas recomendaciones para apuntalar la marcha de la economía española. Señala como “importantes” algunos retos estructurales, entre los que destaca la deuda pública, el reducido avance de la productividad y el alto nivel de desempleo, que califica como “estructural”.
Todos ellos son factores que, de no reformarse, tendrán impacto en el crecimiento potencial del PIB, según el FMI. El Fondo apunta directamente a los Presupuestos y a las medidas en materia de ingresos, es decir, a los presupuestos. Reconoce que en el medio plazo puede ayudar a conseguir un mayor ajuste fiscal, “pero resulta esencial proyectar con prudencia el impacto recaudatorio de las nuevas medidas”. Dicho de otra forma, recomienda al Gobierno calcular las consecuencias que pueden tener los impuestos que espera implantar.
Los últimos tres años de expansión económica han contribuido a reducir el déficit nominal algo que, no obstante, “se ha debido íntegramente al fuerte crecimiento económico” y los niveles de deuda “solo han caído marginalmente”. Así, el problema se acentúa cuando este crecimiento se modera, como prevé el FMI. Aun así, el objetivo de déficit marcado por el gobierno es apropiado y crucial, según señala la institución.
Pensiones: condenadas a encoger
Todavía no está claro cuál será el rumbo que tomará el Gobierno en materia de pensiones. Recientemente la ministra de Economía, Nadia Calviño, mostraba sus dudas acerca de que se puedan vincular las subidas de las pensiones al IPC. A ese respecto, el FMI explica que las reformas que se realizaron durante la crisis fueron “apropiadas desde el punto de vista financiero”, aunque se duda de la aceptabilidad social de las reformas.