La vacuna contra el coronavirus repercutirá positivamente en la economía y marcará la senda hacia la recuperación. No obstante, las predicciones económicas apuntan a que ambos no seguirán el mismo ritmo, ya que para volver al mismo nivel de crecimiento anterior a la pandemia, habrá que esperar hasta 2023.
Antes de poner punto y final a un año atípico, conocido como el que ha provocado la mayor debacle económica en términos de caída de la actividad productiva, y de conocer finalmente el comportamiento de la economía en el cuarto trimestre, lo que ya apuntan los expertos es que la recuperación será gradual y desigual entre los diferentes países y sectores. Dependerá del impacto que siga causando la pandemia, las medidas de contención, así como del crecimiento de los sectores económicos y de la efectividad de las campañas de vacunación.
Desde el Instituto de Estudios Económicos (IEE) avanzan una contracción de la economía española del 11,3% en el presente ejercicio, mientras que para el próximo año estiman un rebote del PIB del 6%. En sus previsiones subrayan que los principales retos que tendrá que afrontar la economía de cara a 2021 serán, por un lado, que los niveles de deuda y déficit no aumenten «con la misma intensidad» que en este 2020 y, por otro, que se aprovechen los fondos procedentes de la Unión Europea. Para el último punto, consideran «imprescindible que se inviertan en proyectos viables, con perspectiva de largo plazo que permitan retornos futuros y orientados, en sus principales hitos, por una visión empresarial».
Por ello, en la presentación del informe Coyuntura Económica correspondiente al segundo semestre, el presidente del IEE y vicepresidente de CEOE, Íñigo Fernández de Mesa, puso de manifiesto la necesidad de hacer que estos recursos financieros sean capaces de estimular la inversión privada, además de potenciar la colaboración público-privada. «Por cada euro de las transferencias europeas destinado a apoyar la inversión privada, se movilizarían otros tres euros adicionales procedentes de las propias empresas», ejemplifica Fernández de Mesa para representar su efecto multiplicador.
