2021 está siendo un año de recuperación de los niveles perdidos en 2020 en la mayor parte de las economías. Algo que se seguirá plasmando en el segundo semestre, donde los expertos coinciden en señalar que los próximos seis meses continuaremos en esta tendencia. “De cara al futuro, los inversores tendrán que hacer frente a unos niveles heterogéneos de crecimiento económico en los diferentes países y sectores, así como a cantidades dispares de estímulos fiscales y monetarios en todo el mundo. Y es necesario que tengan en cuenta los inminentes riesgos de inflación”, señalan desde Allianz GI.
Aunque la recuperación continuará, la recuperación de los niveles de empleo de finales de 2019 tardarán más en regresar, especialmente en la economía española. “El mercado está descontando, no solo el rebote económico, sino una expansión y esto no es algo que esté confirmado. Puede que se esté siendo demasiado optimista”, señala Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis.
Inflación
Es, sin duda, la gran preocupación de los inversores para los próximos meses, junto con las medidas que puedan tomar los bancos centrales para afrontar este problema. “La inflación se ha generado por tres factores principales: la política de los bancos centrales, que han aumentado la masa monetaria por encima de la demanda; la reapertura de las economías y las políticas de restricción de la oferta, como la que está ejecutando la OPEP”, añade Lacalle.
Sobre la política que pueden desarrollar los bancos centrales, Mario González, co-director de Capital Group en Iberia, asegura que los bancos centrales pueden estar “cómodos con la inflación en estos meses. Nos podemos acostumbrar a niveles de inflación ligeramente más alto”. En este mismo sentido, González señala que
“Al final del verano, la Fed puede dar señales de tapering, que durará entre 8 y 12 meses. A finales de 2022 se terminaría esta reducción de estímulos y en 2023 puede darse la primera subida de tipos de interés”, explica.
