Volvió a suceder lo mismo de siempre. La semana pasada que parecía clave para el devenir del futuro dentro de las políticas monetarias mundiales, fue tremendamente decepcionante en cuanto a las nuevas actuaciones que se preveían y que no estaban descartadas totalmente que se realizaran por parte del Banco central de Japón y la Reserva Federal.
El primero se esperaba que pudiera realizar algún movimiento hacia una mayor expansión monetaria y por parte de la FED, que siguiera el camino hacia la normalización económica. Y es que ya son muchas las veces que se especula con posibles actuaciones por parte de los bancos centrales y todas esas expectativas quedan eliminadas cuando la comparecencia de estos entes económicos se produce. Lo habitual es el inmovilismo o la sorpresa y, esta última, cada vez se genera menos y la tendencia es que siga esa dirección.
En resumen todo el trabajo parece quedar para el último trimestre de 2016, nos centraremos principalmente en la FED, y es que el BoJ parece encaminar su discurso hacia un gran trabajo bien realizado, lo fructífero de sus actuaciones y las consecuencias negativas de seguir incrementando sus movimientos monetarios expansivos.
Si tenemos en cuenta que cada vez que se iba acercando la reunión, las probabilidades dentro de las encuestas a una posible subida de tipos, en este mes de septiembre, cayó hasta un 15% de probabilidad. El único camino que no estaba descontado por el mercado era la sorpresa, es decir, que se modificarán los tipos. Aun así el mercado terminó celebrando de nuevo el sedante que parece haber inmovilizado a la FED, institución que ha pasado desde principios de año de estimar cuatro subidas a llegar asegurar una segunda subida este ejercicio, de la mano de Janet Yellen, en la pasada reunión.
Recordemos que la FED realizó la primera subida de tipos de interés en diciembre de 2015, fue la única subida de tipos que ha sufrido en los últimos nueve años. En esta ocasión parece que será similar y que dejará el trabajo para el último tramo del año. Prestando especial atención a los datos macroeconómicos en los que se focaliza la actuación de la Reserva Federal, debemos de observar que en la situación actual, lo único realmente preocupante para la FED a la hora de no subir tipos y, que le podría influenciar en un proceso acelerado hacia la deflación, es que la evolución de la inflación es más elevada y se encuentra en máximos desde el 2012,lo que provoca una inflación salarial, dato totalmente enfrentado a la inflación entorno al 1% ,- en parte este dato se debe al aumento de precios en energía y alimentos-, situada aún lejos del 2% y perseguido por la economía estadounidense.