Intel se alía con Musk para fabricar chips de IA masivos

El gigante de los semiconductores se une al proyecto Terafab para producir un teravatio anual de capacidad
Lip Bu Tan y Elon Musk se estrechan la mano Lip Bu Tan y Elon Musk se estrechan la mano
Lip Bu Tan y Elon Musk se estrechan la mano :: Intel

El encuentro entre Lip-Bu Tan y Elon Musk en el campus de Intel ha marcado el inicio de una de las alianzas más ambiciosas del sector tecnológico.

La fotografía de ambos ejecutivos estrechándose las manos simboliza mucho más que un simple apretón: representa la entrada de Intel en el proyecto Terafab, una iniciativa que pretende revolucionar la fabricación de semiconductores para inteligencia artificial.

Las acciones de Intel subieron más del 2% tras el anuncio, reflejando el optimismo de los inversores ante esta alianza estratégica con el hombre más rico del mundo.

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Un proyecto de escala descomunal

El Terafab no es un proyecto cualquiera. Esta iniciativa conjunta de Tesla y SpaceX aspira a producir un teravatio por año de capacidad computacional, el doble de lo que necesita todo Estados Unidos actualmente. Las cifras son mareantes: estamos hablando de una capacidad de fabricación que podría transformar tanto la industria automotriz como la exploración espacial.

La alianza contempla la construcción de dos fábricas de chips avanzadas en una instalación masiva en Austin, Texas.

Una de ellas se dedicará a alimentar coches autónomos y robots humanoides de Tesla, mientras que la segunda se diseñará específicamente para centros de datos de IA en el espacio, según las declaraciones de Musk el mes pasado.

Intel busca recuperar terreno perdido

Para Intel, esta asociación llega en un momento crítico. El gigante de los semiconductores ha quedado rezagado frente a competidores como Nvidia en la carrera de la inteligencia artificial, y necesita demostrar que puede respaldar a los clientes más grandes en sus proyectos más importantes.

«Intel necesita mostrar que puede apoyar a los mayores clientes con sus proyectos más importantes, y ese parece ser el caso con la asociación con Tesla», explicó Gil Luria, analista de D.A. Davidson, quien calificó la alianza como «un paso importante» en la reestructuración de la compañía.

Los números de la transformación

La reestructuración agresiva liderada por Tan, quien lleva más de un año al frente de Intel, está dando sus primeros frutos. La compañía ha mejorado sus finanzas gracias al aumento de la demanda de sus procesadores, aunque el camino sigue siendo empinado.

El negocio de fabricación por contrato de Intel, llamado Intel Foundry, continúa registrando pérdidas masivas. En 2025, la división tuvo una pérdida operativa de 10.320 millones de dólares, mientras que sus ingresos crecieron apenas un 3%.

La apuesta por la tecnología 18A

Intel está concentrando sus esfuerzos en su tecnología de fabricación 18A, que la compañía anunció el mes pasado que podría ofrecerse a clientes externos después de haber estado relegada principalmente para uso interno el año anterior.

Esta tecnología será clave en el proyecto Terafab. Según Intel, sus capacidades ayudarán a acelerar el objetivo de producir la capacidad computacional necesaria para futuros avances en IA y robótica.

Visión de futuro

«Elon tiene un historial probado de reimaginar industrias enteras. Esto es exactamente lo que se necesita en la fabricación de semiconductores hoy. Terafab representa un cambio radical en cómo se construirán la lógica de silicio, la memoria y el empaquetado en el futuro», declaró Tan en una publicación separada en la plataforma X.

El contexto de SpaceX

La alianza cobra especial relevancia cuando SpaceX se prepara para lo que podría convertirse en la mayor salida a bolsa de la historia. La compañía de cohetes, que recientemente se fusionó con la firma de IA y redes sociales xAI de Musk, ha presentado confidencialmente su solicitud para una oferta pública inicial en Estados Unidos, con el objetivo de lanzarse al mercado a finales de este año.

Esta movimiento estratégico sitúa a Intel en una posición privilegiada para beneficiarse del crecimiento exponencial previsto en el sector espacial y de la inteligencia artificial.

Implicaciones para el sector

La entrada de Intel en el proyecto Terafab marca un punto de inflexión en la industria de semiconductores. No se trata solo de una alianza comercial, sino de una apuesta por redefinir cómo se fabrican y distribuyen los chips más avanzados del mundo.

Para Intel, que ha recibido miles de millones en inversiones de Nvidia y del gobierno estadounidense —ahora su mayor accionista—, esta asociación representa una oportunidad única de demostrar que su estrategia de diversificación está funcionando.

El proyecto promete acelerar el desarrollo de tecnologías que van desde coches autónomos hasta robots humanoides y centros de datos espaciales, estableciendo las bases para una nueva era en la computación artificial. La pregunta ya no es si esta revolución llegará, sino cuándo transformará definitivamente nuestro mundo.

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