Con casi 13 años de vida, Bitcoin ha alcanzado una enorme popularidad entre los inversores desde hace tiempo. Aunque ha tenido muchos ‘rallys’ y fuertes caídas en su corta vida, el más mediático fue el de 2017 cuando superó los 20.000 dólares. Desde entonces, todos los focos se posaron sobre la criptomoneda de mayor capitalización del mercado, que en 2021 ha superado por primera vez los 50.000 dólares por unidad. Pero, todavía son muchas las preguntas que surgen entorno a esta divisa, ¿qué es realmente?, ¿en qué se diferencia del resto de criptomonedas?, ¿por qué tiene unidades limitadas? Y, ¿qué es blockchain?
¿Qué es Bitcoin?
Realmente, en su esencia, es un proyecto de código abierto que funciona como sistema de pago, criptomoneda o mercancía. “Lo definiría como la futura reserva de valor mundial. El mundo está cambiando y vivimos en una sociedad donde cada vez todo va más deprisa, el modelo del Bitcoin es totalmente disruptivo y permite a la gente poder manejar sus propias finanzas, sin que sean manipuladas”, asegura Alex Fernandez Fernandez, CEO de BitBase.
Pero la definición más popular y que más se ajusta a la realidad es la que da el economista y escritor Álvaro Martín. Para él, Bitcoin es “una moneda electrónica, libre y descentralizada y que puede utilizarse en procesos de mercado”. Esto supone que, aunque la divisa no exista de una manera física, como el euro o el dólar, tiene las mismas funciones que el resto del dinero. Para profundizar más, apunta Martín, “es una red compuesta por diferentes nodos, que generan esta criptomoneda que se puede utilizar como método de pago y se crea a través del sistema desarrollado por Satoshi Nakamoto, su creador”.
Otra particularidad que tiene el Bitcoin es que es una moneda finita. Cuando se minen los 21 millones de unidades, no se puede crear más porque sus creadores la desarrollaron pensando en crear una moneda deflacionaria, como el oro, que pudiera ser reserva de valor, ya que si fuera ilimitado esto perdería este valor. “Es imposible que se creen más Bitcoins una vez que estén todos en circulación. Funciona con un protocolo de código abierto y la decisión la toman las personas que están desarrollándolo, que son millones y millones y estos son los que toman las decisiones de qué se hace con Bitcoin”, señala Herminio Fernández, CEO de Eurocoinpay. Para que se produjera un cambio de estrategia y se decidiera crear más monedas tendría que aprobarlo el 51% de la red, “y eso no lo controla nadie en estos momentos. La decisión la puede tomar nadie, es casi imposible que se creen más. Todo el software está calculado para eso”, añade Fernández. Por tanto, en 2140, cuando se acabe de minar la moneda, ya no saldrán nuevas unidades de Bitcoin en circulación.
“Generalmente, el principal problema al que se enfrenta Bitcoin es el desconocimiento y las noticias sensacionalistas que giran a su alrededor. Conforme entiendes que se trata de un protocolo de red que permite el intercambio de valor sin intermediarios, pasas a tener un punto de vista mucho más objetivo. Durante los últimos meses, el aumento de precio ha servido para llamar la atención de más y más inversores que se acercan a entender que es Bitcoin dejando a un lado los prejuicios”, asegura Sergio Valenzuela, experto y analista independiente.