Los mercados emergentes se veían bastante castigados en el último ejercicio por una serie de factores que han resultado ser coyunturales. Desde el momento álgido de la guerra comercial, a las incertidumbres electorales en México y Brasil, pasando por la crisis turca o el “rescate” de Argentina. Esto sin olvidar que uno de los factores más determinantes a la hora de explicar el mal comportamiento de la deuda emergente en 2018 ha sido la previsión de una subida de tipos mucho más agresiva en EE.UU.
Los países emergentes están muy endeudados en dólares, son muy dependientes de los flujos de los inversores extranjeros y que suba el precio del dinero en la primera potencia económica mundial lleva esos flujos hacia deuda americana desde la deuda emergente. Ahora, sin embargo, con el cambio de discurso de la FED, el escenario cambia por completo.
¿Hay valor en deuda emergente?
Cristina Gavín, analista de Ibercaja Gestión, cree que sí. “Ahora puede que no veamos subidas de tipos en EE.UU o quizás una sola, y eso hace que la deuda emergente tenga bastante más valor”. Asegura que los fundamentales son razonablemente positivos en algunos de estos países, como México o Brasil donde, “en teoría se están haciendo políticas monetarias algo más ortodoxas y se están poniendo en marcha reformas estructurales”. Y los precios pueden ser otro argumento a favor de la deuda emergente, tras el castigo del que vienen.
Desde Fidelity, su director de inversiones en renta fija, Andrea Iannelli, también se muestra favorable a este tipo de deuda. Asegura que algunos emergentes presentan ahora tipos de referencia elevados, expectativas de inflación a la baja y brechas de producción amplias. De modo que, si se confirma su tesis en torno a la depreciación del dólar, países como Turquía, México, Indonesia y Sudáfrica, entre otros, podrían tratar de dar marcha atrás a las subidas del precio del dinero del año pasado y flexibilizar las condiciones financieras. Y esto, “llevado a cabo de forma responsable, debería ser favorable a los bonos en divisa nacional y no suponer un gran obstáculo para las monedas emergentes”, señala Iannelli.