China ha sufrido en 2021 por los fuertes cambios regulatorios aplicados por el Gobierno de Xi Jinping y por la crisis de impago de Evergrande que ha sembrado la sombra de la duda. Sin embargo, Richard Evans, Partner en Cadence Investment Partners, se muestra mucho más positivo de cara al futuro.
La economía China está perdiendo fuerza. Su crecimiento se ha ralentizado más de lo previsto como consecuencia de las reformas, las restricciones de crédito, la energía de suministro energético y los problemas en el sector inmobiliario. De cara a 2022, a nivel macroeconómico, ¿Qué escenario prevés?
Muchos países están afrontando su propia versión de los problemas mencionados a continuación – endeudamiento, mercados inmobiliarios sobrevalorados, crisis de suministro energético, etc. – y el gobierno de China ha elegido los dos últimos años para acelerar un cambio en las prioridades políticas. Antes, los inversores podían confiar en que el crecimiento económico era la parte central de la estrategia de Beijing, garantizando que el crédito fluyera libremente desde los bancos y que las empresas privadas pudieran expandirse hasta convertirse en líderes nacionales. Ahora el presidente Xi ha actuado con decisión para equilibrar este telón de fondo con su visión de la justicia social y la construcción de una ventaja industrial en tecnologías clave. Últimamente, su objetivo a largo plazo parece ser una transición hacia una trayectoria de crecimiento más sostenible, que probablemente sea inferior a las tasas históricas.
Esto significa que en los próximos 12 meses habrá un nuevo periodo de transición, a medida que las políticas asociadas con estos nuevos objetivos evolucionen y se vuelvan más claras. Desde una perspectiva de inversión, parece que el “shock” inicial de este cambio de pensamiento en el gobierno ya ha quedado atrás. Actualmente nos encontramos en un periodo de adaptación de nuestras expectativas de crecimiento a largo plazo de China, mientras que las prioridades del gobierno se aclaran en el congreso del partido a finales de 202. A corto plazo, cierta restricción crediticia en el sector inmobiliario y los cuellos de botella que afectan al mercado energético ejercerán una mayor presión, pero es probable que se produzcan compensaciones en forma de exenciones fiscales y subvenciones para determinadas industrias. A lo largo de los años veremos cuál ha sido el impacto real de este cambio estructural en la política industrial y en las tasas de crecimiento tendencial. Veremos el impacto real de este cambio estructural en la política industrial sobre las tasas de crecimiento tendencial durante muchos años.
Después de un año tan complicado como el 2021, en el que los mercados de renta variable asiáticos no alcanzaron a los mercados estadounidenses y europeos, ¿qué podemos esperar para 2022 y cuáles serán los principales riesgos y catalizadores para este mercado?
Este año, en Asia, podemos identificar dos problemas que han obstaculizado el crecimiento de los beneficios empresariales, y que probablemente comenzarán a revertirse en 2022. En primer lugar, el impacto del coronavirus. En las primeras fases del virus, en 2020, Asia se comportó relativamente bien consiguiendo tasas bajas de infección, y los patrones de consumo no se vieron tan alterados como muchos otros países gracias a la experiencia histórica de los brotes de gripe aviar, SARS y MERS. Desde entonces, el despliegue de la vacunación ha sido mucho más lento que el de otras naciones, por lo que las segundas y terceras olas del virus han tenido un impacto mayor en la actividad económica de 2021. En segundo lugar, al ser el mayor centro mundial de fabricación, Asia se ha visto muy afectada por la escasez de componentes y las interrupciones del transporte. Además, las cadenas de suministro de muchas empresas han tenido dificultades para funcionar correctamente en este entorno.
El año que viene esperamos que el aumento de las tasas de vacunación mejore la situación de la mayoría de los mercados asiáticos. Como consecuencia, los fabricantes regionales deberían experimentar una doble recuperación. En primer lugar, una mejora constante de los cuellos de botella a medida que la disponibilidad de los componentes clave y los costes de transporte comienzan a normalizarse. En segundo lugar (y algo que es importante para el tipo de empresas high quality en las que invertimos), la inflación empezará a repercutir en los productos acabados e impulsará la rentabilidad.