Irán atraviesa una creciente crisis energética que ha provocado cortes de electricidad programados en varias ciudades del país desde abril, apagones que el Gobierno ha intentado disminuir ordenando adelantar el horario laboral para ahorrar energía.
Pese a las vastas reservas de petróleo y gas con las que cuenta, el país persa enfrenta una persistente escasez de energía, ante lo que las autoridades han adoptado medidas extraordinarias para contener el consumo y evitar el colapso de la red eléctrica nacional, que presenta un déficit diario de 20.000 megavatios.
Los apagones son una de estas medidas, que comenzaron a aplicarse desde abril en decenas de ciudades, entre ellas Teherán, Shiraz, Isfahán, Mashad y Tabriz, una practica habitual durante el verano en los últimos años en Irán.
Los apagones se realizan por barrios, durante al menos dos horas y varios días a la semana, afectando a gran parte de la población.
Además de tener limitado el uso del aire acondicionado en temporada de calor, las familias también sufren interrupciones del suministro de agua, ya que en grandes edificios esta llega mediante bombas que dejan de funcionar sin electricidad.
