El pasado mes de enero, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmaba que Irán había cumplido con los compromisos firmados con el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) en el verano de 2015, por lo que tanto Estados Unidos como la Unión Europea (UE) anunciaban el levantamiento de las sanciones.
A partir de entonces, la UE elimina las sanciones económicas y financieras relacionadas con la tecnología nuclear, así como las que afectaban a transferencias bancarias, petróleo, gas o la tecnología de estos productos. Además, se permitió volver a hacer negocios con 300 personas y empresas con las que estaba prohibido y que tienen congelados activos o no pueden viajar a la UE. Estados Unidos, en cambio, sí mantiene la mayoría de las restricciones que prohíben a los estadounidenses hacer negocios con Irán, aunque permite el desbloqueo de los ingresos iraníes procedentes de la venta de petróleo en el extranjero.
La confirmación de este histórico acuerdo supone el fin del aislamiento internacional que sufría la economía iraní desde el año 2006, cuando la ONU aprobó la primera resolución que permitía la implantación de las duras limitaciones al comercio y transacciones financieras con Irán.
El potencial iraní
Según datos de la Oficina Económica y Comercial de España en Teherán, el PIB iraní se sitúa en los 450.000 millones de dólares, la segunda mayor economía de la región MENA (Middle East and North Africa) después de Arabia Saudí. Además, según el Centro de Estudios del Parlamento de Irán, el país cuenta con el 7% de las reservas minerales del mundo, cuyo valor se estima en 650.000 millones de dólares. Irán tiene el 9,1% de las reservas petroleras y la mayor reserva de gas natural (el 15,9% del gas mundial), y la Unesco lo ha declarado como uno de los diez países con mayor patrimonio cultural y artístico del mundo.