La cadena estadounidense Papa John’s vuelve a situarse en el centro del mercado corporativo. El fondo Irth Capital, respaldado por capital procedente de Qatar, ha presentado una oferta de 47 dólares por acción para adquirir la compañía, según ha publicado The Wall Street Journal.
La propuesta valora la operación en torno a 1.500 millones de dólares, una cifra que reabre el debate sobre el futuro de la cadena de restauración y sobre el interés de los fondos por marcas globales del sector de comida rápida.
Por el momento, la operación se encuentra en una fase preliminar y no está claro si la empresa iniciará un proceso formal de venta.
Papa John’s cuenta con más de 6.000 restaurantes en todo el mundo y opera principalmente bajo un modelo de franquicias, lo que convierte a la empresa en un activo atractivo para inversores financieros interesados en compañías con marca global y flujos de ingresos recurrentes.
Un segundo intento de adquisición
La propuesta de Irth Capital no sería el primer intento del fondo por hacerse con la compañía. Según la información publicada por The Wall Street Journal, se trata del segundo acercamiento del inversor para explorar una posible compra de Papa John’s.
En su primer intento, el fondo había mantenido conversaciones junto a Apollo Global Management, uno de los grandes nombres del capital riesgo internacional. Aquellas conversaciones no prosperaron, pero el interés por la cadena de pizza se ha reactivado con una nueva propuesta.
El movimiento refleja el interés persistente de algunos fondos por activos globales con una marca consolidada y una amplia red de franquicias, características que encajan con el modelo de negocio de Papa John’s.
Una valoración que despierta interés
La oferta de 47 dólares por acción refleja el interés de los inversores por compañías del sector de la restauración rápida cuya valoración bursátil se ha visto presionada en los últimos años.
El negocio de Papa John’s, como el de muchas cadenas internacionales, ha afrontado costes operativos más elevados, cambios en los hábitos de consumo y una competencia creciente dentro del mercado de comida rápida.
Este contexto ha llevado a algunos inversores a considerar que la empresa podría cotizar por debajo de su potencial, lo que abre la puerta a operaciones de compra impulsadas por fondos de private equity.
