La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en un motor estructural de transformación económica y social.
Isaac Hernández, director general de Google Cloud en España y Portugal y miembro del jurado de los premios AI for Good, analiza el momento actual, los retos culturales de las empresas y el equilibrio entre ambición e inteligencia artificial responsable.
TOFF.- Tienes una trayectoria amplia en el mundo de la tecnología. ¿En qué momento te diste cuenta de que la inteligencia artificial no era una moda sino algo que había llegado para quedarse y transformar nuestras vidas?
IH.- Tengo la enorme suerte de trabajar en Google, que ha sido pionera en inteligencia artificial. Para mí, el hito fue cuando AlphaGo superó al campeón mundial de Go utilizando redes neuronales y deep learning. Era algo que se consideraba inalcanzable para una máquina. Ahí pensé: «Aquí hay algo realmente distinto y poderoso».
Ese punto se confirmó cuando esas mismas tecnologías dieron lugar a AlphaFold, desarrollada por Google DeepMind. Sus investigadores principales recibieron el Premio Nobel de Química por permitir visualizar la estructura tridimensional de las proteínas. En ese momento entendí que la IA no era solo productividad o eficiencia, sino una tecnología con capacidad real de transformar la sociedad: la educación, la comunicación, la salud o el medio ambiente.

TOFF.- Google Cloud está impulsando con fuerza la IA generativa. ¿Cómo ayudáis específicamente a startups y grandes corporaciones a democratizar el acceso a la inteligencia artificial más avanzada y mejorar su competitividad?
IH.- Nuestra apuesta por la IA comenzó en 2012, cuando fundamos Google Brain. En 2014 adquirimos DeepMind. En 2015 lanzamos nuestras primeras TPUs, chips propios de inteligencia artificial. En 2017 publicamos el paper «Attention is All You Need», que introdujo los Transformers, base de la IA generativa actual.


