El Gobierno italiano ha anunciado que responderá a la Comisión Europea tras el aviso de Bruselas por posibles irregularidades en la compra de Banco Popolare Milano (BPM) por parte de Unicredit.
Según el Ejecutivo de Giorgia Meloni, ya ha justificado sus decisiones ante el Tribunal Administrativo y lo hará también en el ámbito comunitario, en un tono «colaborador y constructivo».
La Comisión considera que Italia incumplió normas europeas sobre fusiones, al imponer condiciones adicionales a la operación. Bruselas ha abierto una fase de intercambio con Roma antes de decidir los «próximos pasos», subrayando que «la pelota está ahora en el tejado» del Gobierno italiano.
El foco del conflicto está en el uso de la llamada «acción de oro» (golden power), que permite a los Estados miembros proteger «intereses legítimos» en operaciones estratégicas.
Italia exigió a Unicredit, entre otras condiciones, su salida del mercado ruso, donde aún opera pese a la invasión de Ucrania, y restricciones financieras tras la fusión.
