IVAQ Finder: el dron autónomo que rescata esquiadores

Su tecnología localiza víctimas de aludes en 5 minutos. Un «Google Maps» aéreo que protege a los equipos de rescate.

IVAQ Finder: el dron autónomo que rescata esquiadores

Su tecnología localiza víctimas de aludes en 5 minutos. Un «Google Maps» aéreo que protege a los equipos de rescate.
Prueba del IVAQ finder

Hay un sonido aterrador que ningún amante de la nieve quiere escuchar jamás: el estruendo seco de la nieve rompiéndose, amenazando con acabar con tu vida. Pero más aterrador aún es el silencio ensordecedor que viene después.

En ese instante, cuando un esquiador queda sepultado, el cronómetro se convierte en el enemigo más cruel. Las estadísticas son frías, pero la realidad lo es más: la supervivencia cae en picado con cada segundo que pasa.

Hasta ahora, el «triángulo de seguridad» del esquiador fuera de pista se componía de tres elementos sagrados: la pala, la sonda y el ARVA (el dispositivo de rastreo). Pero en IVAQ creen que ha llegado el momento de evolucionar hacia un «cuadrado de seguridad» añadiendo un cuarto elemento decisivo: el dron IVAQ Finder.

Producto IVAQ finder :: IVAQ Technologies

Carreras contra la muerte

Buscar a un compañero bajo toneladas de nieve genera una presión psicológica devastadora. Los métodos manuales requieren tiempo y templanza, dos lujos que escasean en una emergencia. La propuesta de IVAQ es cambiar las reglas del juego: un sistema aéreo autónomo, integrado en el potente DJI Matrice 350 RTK, que asume la carga de la búsqueda inicial.

La tecnología no siente pánico ni frío. El dispositivo peina un área de 200 por 200 metros en menos de cinco minutos, detectando señales de cualquier baliza del mercado con una precisión de hasta un metro. Mientras el dron hace el trabajo de rastreo, los equipos humanos pueden focalizarse en preparar la extracción, sabiendo exactamente dónde cavar.

Te damos More

Si te está gustando este contenido elaborado y te cuadra nuestro magazine, tenemos nuestro more.

¡Suscríbete! Te pondremos en tu correo contenidos exclusivos, análisis y reviews, charlas con expertos, podcasts, planes, regalos y utilidades.

Suscribirme

Un «Google Maps» en el infierno blanco

Sus creadores utilizan una analogía brillante para explicar el alivio que supone esta herramienta. Un rescate tradicional es como intentar conducir por el caos de Nápoles buscando una pizzería de memoria, estresado y esquivando motos.

Activar el IVAQ Finder es, sencillamente, encender el GPS: el camino se ilumina, la incertidumbre desaparece y solo queda ejecutar.

Además, su Inteligencia Artificial brilla en los peores escenarios: los enterramientos múltiples. Donde un rescatador humano podría verse abrumado por varias señales confusas, el dron procesa la información simultáneamente, priorizando y organizando el rescate de varias víctimas a la vez.

Cuidar al que cuida

Pero hay una dimensión humana que a menudo olvidamos: la seguridad del propio rescatador. Cuando un jefe de patrulla envía a su equipo a una zona inestable, el miedo a una segunda avalancha es real. Gracias a la transmisión en vivo por 5G o radioenlace, el IVAQ Finder permite monitorizar la zona desde una posición segura antes de exponer a nadie al peligro.

Diseñado para soportar temperaturas de hasta -20 grados, es una herramienta profesional que ya está disponible para esta temporada de invierno 25/26. Su modelo de suscripción (entre 800 y 1.150 euros al mes) pone esta tecnología al alcance de las estaciones que entienden que la seguridad no tiene precio.

La tranquilidad del guía

IVAQ no promete milagros; la montaña siempre será salvaje e impredecible. Seguirá haciendo falta madrugar, entrenar duro y respetar la nieve. Pero su promesa es otra, quizás más valiosa: la paz mental.

Saber que, si ocurre lo impensable, no dependerás solo de tu instinto o de la suerte, sino del mejor ojo tecnológico posible vigilando desde el cielo. Porque al final del día, el objetivo de cualquier guía, patrullero o esquiador es simple: que todos vuelvan a casa para contarlo, y que la anécdota, que perdurará de generación en generación, se cuente, cada vez, con una sonrisa en la cara.