Al milímetro. Así se leen desde hace meses cada palabra de todos los discursos de la Fed. Hasta tal punto que un solo término, paciencia, puede determinar el devenir de los mercados financieros en las próximas semanas. Su retirada dejaría sin duda la puerta abierta a una primera subida de tipos en verano.
Las voces discordantes con la política monetaria estadounidense son cada vez mayores. El último en sumarse a la tendencia era la pasada semana James Bullard, presidente de la Reserva Federal de San Luis, que volvía a recordar que el organismo central ya va retrasado en el proceso de ajuste, con las actuales condiciones económicas no justificando por más tiempo mantener los tipos de interés al 0%. Aunque este año no tiene voto en el Comité de Mercado Avbierto (FOMC), en su opinión, la Fed debe moverse pronto, con el objetivo de estar correctamente posicionada mientras la economía sigue evolucionando.
"La verdad es que se hace difícil pensar en alzas de tipos por parte de la Fed, las primeras desde 2006, en un momento en que la mayoría de los bancos centrales del mundo está adoptando nuevas medidas acomodaticias, que su inflación sigue siendo baja (PCE subyacente en 1,3% vs 1,5% en verano y 2% objetivo) y que el dólar se ha apreciado fuertemente (+25% contra el euro desde marzo 2013)", recuerdan desde el Departamento de Análisis de Bankinter.
Sin embargo, coinciden en que lo más probable, y atendiendo a las últimas declaraciones de miembros del FOMC como Fischer, Williams o Bullard, "es que retiren la palabra paciente o la reemplacen por otra menos suave".
A su juicio, esto provocaría un pequeño terremoto en los mercados: "los bonos volverían a caer como ya hicieron el viernes de la publicación de los payrolls (su TIR se disparó 15 puntos básicos hasta el 2,25%), las bolsas sufrirían y el euro/dólar recibiría la puntilla". Sin embargo, los inversores contarán esta vez con la aparición de Yellen en rueda de prensa, donde la presidenta podrá matizar el mensaje del organismo para calmar al mercado.